Yo voy soñando caminos de la tarde. ¡Las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas! ¿Adónde el camino irá? Yo voy cantando, viajero a lo largo del sendero... -La tarde cayendo está-. «En el corazón tenía la espina de una pasión; logré arrancármela un día: ya no siento el corazón.»
Y todo el campo un momento se queda, mudo y sombrío, meditando. Suena el viento en los álamos del río.
La tarde más se obscurece; y el camino que serpea y débilmente blanquea, se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir: «Aguda espina dorada, quién te pudiera sentir en el corazón clavada».
Espero que os halla gustado, esta poesia, me la enseño una persona que es muy especial para
mi y que la quiero mucho, que se llama Ana, y con la que me gustaria compartir mi vida, un
besito muy dulce para todo el que la lea y en especial para ella.
29 enero 2008
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1 comentario:
hola! siempre creí q esa poesia se llmaba 'soledades' no forma parte de una misma? no cuando lo publicaste...
pero espero q sigas con Ana.
abrazos!
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